Las áreas cerebrales trabajan juntas durante la actividad física. La corteza motora se encarga de generar los movimientos del cuerpo, mientras que el cerebelo coordina el equilibrio y la precisión. Los ganglios basales permiten que los movimientos se vuelvan automáticos con la práctica. Por otro lado, la corteza prefrontal participa en la toma de decisiones y la concentración durante el juego, y la corteza sensorial recoge información del cuerpo para ajustar los movimientos. Además, el sistema límbico regula las emociones y la motivación.

 

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